RETIRO CUARESMAL OCDS - LARREA 27F-1MZ
- 1 mar
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El fin de semana del 27 de Febrero al 1 de Marzo, convocados por la Orden Seglar, nos hemos reunido en Larrea para vivir un Retiro Cuaresmal.
38 personas de diferentes procedencias… Bilbao, Vitoria, Santander, Pamplona, Calahorra, Corella, Cabezón de la Sal, El Salvador, EEUU... acompañados por el padre Viguri.
Comenzamos, por sorpresa (ya que no formaba parte de la planificación), con una Eucaristía. Tras una cena compartida y los saludos de rigor, el padre nos dio la bienvenida y nos invitó a sumergirnos en el silencio. En ese silencio en el que Dios nos habla.
El sábado Laudes, desayuno y comienzo fuerte en la primera charla, con una invitación: “No tengáis miedo”. Ante la ansiedad, ante esta vida que va tan deprisa, ante ese “crujido interior” que en ocasiones nos paraliza, Jesús nos recuerda que Él camina con nosotros en medio de todo. Porque Él es presencia, porque nos conoce por nuestro nombre, porque tiene poder sobre lo que nos supera, porque nos ama con amor eterno, porque ¡la Resurrección es la victoria final!

Tras la charla seguimos en silencio y reflexión personal, y antes de la comida nos juntamos en la capilla para un acto mariano, desde la palabra de Dios.
La tarde comenzó con una Liturgia Penitencial. Vinieron a confesar cinco padres de la comunidad de Larrea. Y a las seis, una segunda charla sobre “Los siete vicios capitales” referidos a la Noche Oscura de San Juan de la Cruz. Una llamada de atención hacía nuestro interior. A veces hay truco, e incluso como principiantes en la oración debemos mirar un poco más adentro y no engañarnos con las etiquetas que nosotros mismos nos colocamos. Atentos a esa soberbia espiritual o avaricia, o ira o gula espiritual…
Terminamos la tarde con la celebración de la Eucaristía.
Después de la cena nos reunimos en Adoración. La capilla estaba impecable (¡Gracias María!). Todo invitaba al recogimiento. El padre sugirió que recorriéramos desde lo positivo, y ante el Santísimo, esos momentos bellos y especiales que habíamos tenido a lo largo de nuestra vida. Oración silenciosa intercalada con la música de la cítara que te ayuda a conectar, a ir más adentro en esa presencia de Jesús.

Y para postre, la mañana del domingo, una última charla “Humildad, la primera de todas”. Puede parecer absurdo en estos tiempos apostar por la humildad, pero esta parece ser la propuesta carmelitana. Aceptar como bandera la sencillez, la pequeñez, la pobreza, la autenticidad… Andar en verdad, como dice Teresa, en vez de alimentar el ego y la imagen.
Y para finalizar el encuentro una preciosa Eucaristía compartida.
Ha sido un buen retiro. Cada uno llegamos de una manera, y hemos vuelto a nuestras vidas en algo transformados. Cada uno en su camino, pero seguro que con un poco más de alegría y esperanza.
Damos las gracias al padre Viguri por su acompañamiento, por su dedicación y por su atención personal a todas las personas que hemos querido hablar con él. También por su paciencia con nuestro “silencio” y porque no se cansa de invitarnos a ese SILENCIO con mayúsculas en el que Jesús habla.
Gracias a José Carlos y a Lupita por su acompañamiento musical. Y a Mari Carmen y Lupita por su servicio en el comedor.
Muy agradecidos también a los frailes carmelitas de Larrea y a las hermanas que, un año más, nos han atendido y acogido con gran cariño. ¡Gracias familia Carmelitana!
Bea





























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